Los lectores que conocen a Ramón Fernández-Larrea, e incluso aquellos que ignoran su obra, harían bien al leer la entrevista que ha concedido el escritor a Ena Columbié en El Nuevo Herald, porque, en una conversación íntima y diáfana, sin salirse del todo de esa sombra en la que dice sentirse cómodo, rememora momentos cruciales de su vida y reflexiona sobre las lecciones y las huellas que el paso del tiempo le ha dejado.

Fernández-Larrea acepta y celebra lo vivido, como quien ha extraído de lo bueno y de lo malo la sabiduría necesaria para afrontar con naturalidad la incertidumbre del futuro: «Es mi manera de decir al mundo que estoy preparado para lo que venga: he podido hacer muchas cosas, he sido feliz y he sido desgraciado. Me gusta la luz, pero soy feliz en un rincón, tranquilo, en la penumbra».

Esta entrevista dejará en el lector, muy probablemente, el deseo de compartir con Larrea el recital poético que realizará el viernes 10 de mayo en Artefactus Cultural Center.

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